martes, 5 de noviembre de 2013

Historia de vida de hombre que queria tener una muerte digana

Este es el relato de una mujer, que cuenta la historia de su esposo que decide tener un suicidio asistido (ver significado en la entrada: 
http://vivirmuriendoomorirdignamente.blogspot.com.ar/2013/09/eutanasia-clasificaciones-y-conceptos.html ) la clara historia de un hombre que poseia una enfermedad sin cura como es el Alzheimer. Como el estado no los ayudó hay ciertos grupos que te ayudan a morir dignamente y a ellos fueron.


¿Es aceptable que una persona, bajo ciertas circunstancias, se suicide? ¿Debería el Estado facilitarle el proceso? Como una forma de responder a estas difíciles preguntas, una afiliada a la Asociación de Humanismo Americano compartió, bajo reserva de identidad, el difícil proceso que debió sobrellevar a cabo para ayudar a su esposo a quitarse la vida, mientras buscaba escapar a los complejos momentos finales del Alzheimer.

 "Ese día, mi esposo y yo nos sentamos uno junto al otro en el sofá familiar, tomados de las manos. El sol recién se asomaba por el horizonte cuando nuestro hijo, nuera y sobrina se nos unieron. No recuerdo qué comimos o si siquiera lo hicimos. Sé que preparamos y engullimos café y té, mientras hablábamos de las distancias que nuestros seres queridos habían atravesado para acompañarnos.
Cuando mi marido (a quien llamaré John) se puso de pie para poner las tazas vacías en el lavadero, alguien le dijo “no deberías estar haciendo eso”. Él respondió: “quiero que este día sea tan normal como sea posible”. Estábamos con él porque no quería morir solo, y este era el día que mi esposo había elegido para morir.
Ahora tenía Alzheimer. Su padre, su abuela y su tío también lo tuvieron.

Un día, cuando se aproximaba su cumpleaños número 68, John me dijo que estaba preocupado. Mi humilde, amable y cariñoso esposo se había percatado de lo que yo ya me había dado cuenta hacía dos años: su memoria de corto plazo estaba desapareciendo. Su enfermedad acabaría por quitarle el habla, la capacidad de comer o caminar solo, y convertirlo en un cascarón vacío del hombre que alguna vez fue. Dentro de algún tiempo, ni siquiera podría reconocerme.

El día en que ambos comprendimos lo inevitable, nos miramos con lágrimas en los ojos. Respiró profundamente y me dijo que cuando ya no fuera capaz de perseguir sus intereses intelectuales, cuando ya no pudiera conducir legalmente, antes de que fuera incontinente o que comenzara a culparme por sus propias discapacidades, se quitaría la vida.

Lo había dicho como una afirmación, no de un tema a discutir. Desde la primera vez que escuché sobre el tema, sabía que quitarse la vida era algo malo. Comúnmente, a la gente se le persuade, previene, impide o prohíbe hacerse cargo de su propia muerte.

“¿Cómo?”, le pregunté. Había escuchado de personas que se tragaban una sobredosis de medicamentos y se enfermaban o incluso quedaban en estado vegetal, pero no morían.

“Aún no estoy seguro, pero encontraré la forma”, dijo John, explicándome que no quería llegar al punto en que se degradara de tal forma que ya no fuera él mismo. Tampoco quería convertirse en una carga para mí. Comprendía su lógica.
Por fortuna, el Alzheimer es una enfermedad de desarrollo muy lento, y tuvimos muchos años en que sólo fuimos interrumpidos ocasionalmente por algún comportamiento que ambos consideramos inaceptable. En el intertanto, comencé a recabar los sentimientos de la familia y de nuestros amigos más cercanos.
Mencionaron a doctores en Oregon que le suministraban dosis letales de medicamentos a pacientes consumidos por el cáncer. ¿Eso era lo que John pretendía hacer? ¿Quería tomar una sobredosis de algo?

Para entonces ya éramos miembros de la red de la Última Salida, afiliada a la Federación Mundial de Sociedades por el Derecho a Morir. John comenzaba a acercarse al número promedio de años en que un paciente de Alzheimer comienza a sufrir un serio deterioro. 

Samantha Mesones (SXC)Le escribí a Última Salida para saber si él era candidato. Nos dijeron que él coincidía con los parámetros de la gente a la cual asesoraban respecto de suicidarse. Esto porque la enfermedad de Alzheimer provoca que las células cerebrales y sus conexiones mueran. Todas las funciones vitales del paciente son lentamente eliminadas hasta que la persona muere.

El año 2013 nos cayó encima una década después del primer momento en que noté una reacción ilógica de mi tan lógico esposo. Ahora John me decía que estaba cometiendo demasiados errores, incluso que estaba olvidando eventos importantes. Era el momento para que llegara el final.

Poco tiempo después, la red de la Última Salida me puso en contacto con un voluntario de mi localidad. Esta persona me indicó que debía relatar el caso por escrito. También debía incluir una copia de la última cita de John con el neurólogo. Todas estas cosas tomaron tiempo.

Poco después, alguien de Última Salida llamó a John y le hizo varias preguntas respecto de su capacidad de comprender y llevar a cabo su última voluntad. Debía demostrarle verbalmente que era su decisión y que estaba en condiciones de llevarlo a cabo. También debía escribirles una carta respecto de por qué deseaba terminar con su vida. Accedió, pero día tras día olvidaba hacerla. Sus lapsus de memoria iban aumentando y finalmente tuve que recordárselo.

No fue fácil para mí y durante un buen tiempo cargué con sentimientos de culpa.
Eventualmente, redactó una bellísima carta narrando el destino que habían sufrido sus familiares, su deseo de no quedar convertido en un vegetal y su profundo deseo de no llegar a convertirse en una carga para mí. Le preocupaba mucho volverse violento o acabar sumiéndome en la pobreza debido a los cuidados que debería prodigarle.

No dijo nada sobre la carta. Sólo me la dio y me pidió que la enviara. La leí y lloré. Las maravillas que disfrutamos en la plenitud de nuestras vidas también se encontraban retratadas en sus palabras.

Las personas clínicamente depresivas o en circunstancias similares son rechazadas por Última Salida. John pasó el escrutinio de la organización y un guía, una persona que donaba de su tiempo para ayudar a otros, se puso en contacto con nosotros. Otra vez, tuvimos que recalcar que se trataba de la decisión de John, pero que yo estaba de acuerdo.

Aún así, el interrogatorio continuó. ¿Teníamos amigos o familiares -que por motivos religiosos o de otra índole- pudieran querer detenernos? ¿Teníamos vecinos que repentinamente pudieran ‘dejarse caer’ en nuestro hogar? Debíamos estar seguros de que nadie nos interrumpiría en aquel día final. Le garantizamos que nada de eso sucedería.

Los días que siguieron se sintieron como años, pero antes de que terminara la semana, otra persona nos llamó. Tuvimos que volver a declarar todas las razones para nuestra decisión. Satisfecha, esta persona nos dio una lista de cosas que John debería comprar, cosas que necesitaría para su “última salida”. Finalmente, nos propuso dos fechas posibles cuando podría venir a vernos y luego, dos fechas más en que ejecutaríamos el procedimiento. Tendríamos tiempo en caso de cambiar de opinión, pero también era suficientemente pronto como para que John pudiera realizar todos los preparativos.

Escogió el 20 de abril, la primera de las dos fechas que ella le dio para su día final.
Llamé a mi hijo. “Por favor, ven en cuanto puedas. Te necesitamos”. Llegó una semana antes del día final y pasamos aquellos 7 días yendo a lugares, haciendo cosas y tratando de que los últimos días de John fueran lo más placenteros posibles. En un momento fuimos a un restaurante caro y vaciamos la billetera. En otra ocasión, fuimos a cenar y John ordenó algo totalmente fuera de la estricta dieta saludable que había mantenido durante años. Hasta que el Alzheimer se lo impidió, se había ejercitado diariamente en un gimnasio y seguido su dieta “religiosamente”. Nos sonreímos cuando le escuchamos decir “quiero el hígado con cebollas”.

Esa semana, le sugerí a John que escribiera una nota suicida. Quería dejar totalmente en claro que yo no lo estaba forzando ni brindándole algún tipo de asistencia que fuera en contra de la ley. Nuevamente, se olvidó del tema pero a mediados de semana redactó una breve y concisa nota, perfectamente lúcida.

En aquella esperada mañana, entre los cuatro nos brindábamos ánimos, con John llevando la batuta. Nadie estaba conmocionado ni molesto. Sólo había una quieta resignación. Esta era la vida que nos había tocado vivir y estábamos encarándolo. Aunque John había crecido en una familia polaca de raíces católico romanas, aunque había sido monaguillo y asistido a escuelas católicas, ahora era un humanista ateo.
A sus veintes, tras graduarse de la Universidad Loyola, consideraba que los jesuitas le habían enseñado a pensar y luego él mismo se marcó el camino de salida de la religión. En 1979, descubrimos y formamos parte de la Asociación Humanista Americana.

No recuerdo si la mañana final de John hacía frío o estaba cálido. Sólo sé que me sentía increíblemente cercana a él y él a mí. A las 9 en punto, la guía y su asistente llegaron. Una vez más, repasamos el procedimiento que todos realizaríamos. Una vez más, nos preguntó si esto era realmente lo que John quería hacer. Una vez más, la voz de John sonó sin vacilaciones: “lo es”.

Nos miraron a mí y a los demás. Asentí con la cabeza y los demás me imitaron.
La guía nos sugirió que fuéramos todos al dormitorio, donde John pudiera reclinarse en la cama. Previamente, él había ubicado junto a la cama dos tanques de Helio, provistos de una manguera. Ambos tanques eran necesarios ante la eventualidad de que uno estuviera vacío. 

John se despidió de todos. Hubo abrazos y lágrimas, pero no hubo llantos. Nadie protestó. Me senté a un lado de su cama, y nuestro hijo se sentó en el otro. Los demás ocuparon sillas a los pies de la cama. John siguió la rutina que había practicado, sacando la bolsa y asegurándose de que estuviera en posición antes de abrir la válvula. Entonces se volteó hacia mí y me dijo “te amo”.
Edman PL (SXC)
Dentro de 20 minutos o quizá media hora, dio su último aliento. No recuerdo el tiempo exacto, pero en Última Salida decían que media hora es el tiempo promedio. Cuando John ya no tuvo pulso, dejaron el cuarto. Mi familia fue saliendo uno por uno, hasta que John y yo tuvimos nuestro último momento juntos. Le dije adiós y salí de la habitación.

Siguiendo el consejo de Última Salida, junto a los demás nos fuimos a un Mall cercano. Compramos algunas cosas y tratamos de fingir que ese había sido un día cualquiera. Dos horas después, regresamos a casa. Mi hijo “descubrió” el cuerpo de mi esposo y llamó a la policía. Con voz normal, le dijo a las autoridades que había llegado a casa para descubrir que su padrastro se había quitado la vida.
Ocho minutos después, el primero de un verdadero desfile de policías, paramédicos y el alguacil local, hicieron su aparición. Era demasiado tarde para una resucitación. Demasiado tarde para cualquier cosa más allá de llenar un informe y notificar al forense. Estaba claro que John se había quitado él mismo la vida."





Choque de Derechos

Como pasa  en el aborto, en la eutanasia hay un "choque" derechos, el de la vida que por lo general son defendidos por los grupos religiosos que consideran que Jesús es el único que decide, cuándo y de qué forma vamos al cielo o infierno. Por otro lado, se encuentra el derecho a ejercer lo que se desee con su cuerpo como en el caso de la eutanasia, la muerte digna.

La solución es llegar a un punto intermedio entre los  dos derechos, y que se traten de respetar en la mayor medida posible. Esto no es algo que se va a decidir  de un día para el otro, es cuestión de tiempo. Además, como hemos podido comprobar, y aunque no es un gran ejemplo vale la pena destacar que cuando estabamos haciendo una entrada (ver: http://vivirmuriendoomorirdignamente.blogspot.com.ar/2013/10/imagenes-que-trasmiten-una-postura.html) buscando imágenes que desmostrarán una postura en contra o a favor, los resultados eran muchos a tal punto de que llegabamos a sacar nuestras propias preguntas, la primera que surgió fue, ¿Dónde hay una imagen que sea un punto intermedio? Que no demuestre una postura, de las 40 imágenes que recolectamos, 3 imágenes tenían  una postura intermedia, mientras que el resto estaba a favor o en contra. Esto definitivamente  demuestra lo que deciamos de la "guerra" que ocurre. Lo único que se necesita es tiempo, con el pasar de los años se va a llegar a un acuerdo que pueda respetar, en mayor medida posible, ambos derechos. 

Se tiene que llegar a un punto medio pero, ¿Cuál es ese punto medio?, ¿Cómo hacer para respetar en la mayor medida posible ambos derechos? ¿Tiene que ser democrático? ¿De qué forma podemos convensernos de aceptar otra postura que no sea la nuestra? ¿Pensamos en Dios o en el sufrimiento?.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Legalización de la eutanasia infantil

Legalizan la eutanasia infantil:

  • La decisión final del Parlamento aún durará meses.
  • Hasta los 12 años el menor no puede pedir que se le interrumpa el tratamiento.
  • Desde los 16 años sólo se necesita la aprobación médica. 

En Bélgica se está debatiendo la eutanasia infantil para aquellos menores que padezcan enfermedades incurables. Si la ley es finalmente aprobada, Bélgica se convertirá en uno de los 1º países que lo legaliza y se enfrentará a los debates y opiniones de todo tipo de personas.
En Holanda la eutanasia infantil, sin embargo, esto ya sucedió, es decir ya se legalizo, pero hasta los 12 años el menor no puede pedir que se le interrumpa el tratamiento, pero necesita la aprobación del médico y de sus padres. Y desde los 16 años sólo necesita la aprobación médica.


lunes, 14 de octubre de 2013

Imágenes que trasmiten una postura a favor de la eutanasia

Imágenes a favor de la eutanasia

La siguiente imagen refleja  la eutanasia como el buen morir, es decir, morir plácidamente  cómodamente y en las condiciones que uno desee. No morir sufriendo, torturado por alguna enfermedad o lo que sea que la persona este sufriendo.


Fuente: 
http://imaginacionalpoder77.blogspot.com.ar/2013/05/la-eutanasia.html





En esta imagen hay un personaje que esta en silla de ruedas y en el que comenta que la vida propia es propiedad privada y cada uno tiene el derecho de hacer lo que desee con su vida y la eutanasia es una de ellas.





Este imagen también refleja lo mismo que la imagen anterior pero analiza el tema de la dignidad, esto es el respeto y estima que una persona tiene de sí misma y merece que se lo tengan las demás personas. 




En este caso la imagen refleja que cuando una persona muere y se le aplicó la eutanasia muere feliz, como un ángel. En una manera simbólica va al cielo.





Podemos entender por esta imagen que la persona aceptó que se practicara la eutanasia ya que tiene una sonrisa en la cara en el momento en el cual le cortan la vena intravenosa. 
Fuente: http://eutanasiaenmexico.blogspot.com.ar/2013_01_01_archive.html



La siguiente imagen una persona, que por la falta de cabello y la tez muy blanca, entenderíamos que podría tener la enfermedad del cancer. El hombre con su mano "apaga el interruptor" de la vida.





En esta imagen se refleja claramente el mensaje de "Dueño de TU vida y de TU muerte". Reflejando esta idea de que cada individuo es dueño de su cuerpo y tiene el derecho de hacer lo que desee con el.




Esta imagen esta criticando, de sierta forma, a la religión quien es que lucha principal mente por el derecho a la vida. En este caso, por un lado habla de que los religiosos hablan de que Jesus murió en la cruz, aceptando su muerte. Pero por el otro lado se muestran que eso nunca se podria haber probado que el no quería seguir así, que el quería que se aplicaría la eutanasia.





Y finalmente en esta última imagen se muestra la charla entre una pareja en el cual el hombre el dice a su mujer que si algún día él esta en estado vegetativo que lo desconecte, señalando que el esta a favor de la eutanasia.




domingo, 15 de septiembre de 2013

Eutanasia: Clasificaciones y Conceptos Relacionados


Esta es una presentación que hicimos para que se entiendan las clasificaciones de la eutanasia y por otro lado los conceptos relacionados. Esperamos que la lectura sea entretenida y les agrade.

lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Es lo mismo Muerte Digna que Eutanasia?

Muchas veces escuchamos decir y nosotros mismos pensamos, que cuando hablamos de Muerte Digna y Eutanasia hablamos de los mismo pero la verdad hay mucha duda en que tengan igual significado. 
Unos consideran que la ortotanasia o muerte digna, designa la actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable o en fase terminal. Por extensión se entiende como el derecho del paciente a morir dignamente, sin el empleo de medios desproporcionados y extraordinarios para el mantenimiento de la vida. En este sentido se deberá procurar que ante enfermedades incurables y terminales se actúe con tratamientos paliativos para evitar sufrimientos, recurriendo a medidas razonables hasta que la muerte llegue. Ademas la ortotanasia se distingue de la eutanasia  en que la primera nunca pretende deliberadamente el adelanto de la muerte del paciente.
El distinguido  Dr. Manuel González Barón es jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Paz y director de la Cátedra de Oncología Médica y Medicina Paliativa de la Universidad Autónoma (Madrid). Sobre la “muerte digna”, González Barón sugiere una descripción que probablemente corresponde a la idea mayoritaria: “Morir sin dolor u otros síntomas mal controlados, morir a su tiempo natural sin que se acorte ni se prolongue de forma artificial el proceso de la muerte, morir rodeado del cariño de la familia y los amigos, morir con la posibilidad de haber sido informado adecuadamente, eligiendo -si se puede- el lugar (domicilio u hospital) y participando en todas las decisiones importantes que le afecten”.
El 25 de noviembre del 2008, el Senado aprobó la ley de “muerte digna” en Mexico , en la cual se establece que un enfermo terminal puede elegir finalizar sus tratamientos extraordinarios,  abandonar las instalaciones médicas, y dar paso a una terapia del dolor o de cuidados paliativos, a fin de morir con dignidad. Este dictamen tiene como objetivo evitar lo que se conoce como ensañamiento terapéutico. La “muerte digna” de la que se habla en este proyecto de ley, le da la opción al paciente de elegir quedarse con los cuidados mínimos, así como con una terapia paliativa. No pretende provocar la muerte del enfermo y, por lo tanto, no es eutanasia.
José Carlos Bermejo, religioso camilo y director del Centro San Camilo, afirma lo siguiente: "Ayudar al enfermo terminal a encarar como él desea su propia muerte esta, y no otra, es la auténtica definición de muerte digna. Entendiendo como premisa que la muerte, en sí, nunca es digna, porque es la propia negación del ser. La dignidad de la muerte radica en realidad en la manera en la que cada uno se enfrenta con ella. La eutanasia, por tanto, es quitarle la vida, de forma consciente y voluntaria, a una persona que está en determinadas circunstancias. Prolongarla de forma obstinada, recurriendo a la aplicación de medios extraordinarios e ineficaces, es el extremo opuesto, y se llama encarnizamiento terapéutico."
Hemos tratado de poner diferentes conclusiones de diferentes personas, como un médico, un religioso y un periodista. Pero para nosotros el mas acertado sería el que da el médico, que es un profesional y sabe de este tema. Hay varias versiones y significados de lo que es "Muerte digna" y para cada persona puede significar algo distinto.
Fuentes